Una vez hemos conseguido acceder a un lugar de trabajo, nuestros esfuerzos se han de dirigir no sólo hacia un rendimiento óptimo en las tareas encomendadas, sino que también se han de adquirir y mantener unas buenas habilidades sociales, unas relaciones con nuestro entorno laboral que den un valor añadido a nuestros conocimientos y capacidad respecto a la profesión que ejercemos. Es necesario practicar una conducta asertiva, una conducta que no sea ni pasiva ni agresiva...