En general, la usabilidad es aplicable a cualquier objeto manejado por el ser humano, definiendo la facilidad con que el mismo es usado y con que es aprendido su sistema de uso. De esta forma, si nos compramos una lavadora, nos enfrentaremos a un nuevo sistema de definir los programas de lavado, de activar el centrifugado o el secado, etc., diciendo entonces que es usable si podemos realizar estas tareas de forma cómoda, sin tener que recurrir a un extenso manual de instrucciones (el ser humano, por su propia naturaleza, rechaza los manuales, prefiriendo la experimentación).