- No todo lo que existe, incluso lo creado por el hombre, presenta un adecuado nivel de conocimiento por parte de las personas. Tal es el caso, por ejemplo, de la evolución desde las válvulas electrónicas hasta los transistores y microprocesadores en la cibernética. ¡¿Qué decir entonces de los principios de la tecnología digital, de los cuales todo el mundo conoce la música pero muy pocos, incluso entendidos, la letra, del ultrasonido, o de la resonancia magnética?! El elitismo se entroniza. Vergüenza, "Educar es poner al hombre a nivel de su tiempo, es preparar al hombre para la vida", decía Martí.
Muy diferente acontece con un segundo nivel de fenómenos, que a veces no alcanzan el rango de tecnologías y están en el plano de la ciencia más pura, aunque otros ya se aplican tecnológicamente, como es el caso de la hipnosis, del talento, de las musas.
Un tercer nivel de fenómenos no se halla debidamente esclarecido por la ciencia. La comunidad científica no los ha compartido, ni incorporado a la ciencia constituida; y aunque existen en el ámbito de la ciencia, yacen en un clima de relativo aislamiento en una pugna por romper, tal vez con justicia, los paradigmas vigentes. Corazonadas, premoniciones, coincidencias históricas, pudieran contarse entre estos...